Cane Corso, el renacimiento de la raza

Las primeras noticias

El primer chispazo que reavivó el interés en el Cane Corso es una carta escrita por Pablo Petrelli y publicado en la Gaceta Oficial de la ENCI N º 6: "I Nostri Cani" en 1978.
En diciembre de ese año, en "I Nostri Cani", viene un artículo de Paul Breber que describe el sujeto encontrado en la Puglia, gracias también a la descripción encontrada en una carta del Prof. Bonatti, de 2 de diciembre de 1973. En esta carta se describe un perro de pelo corto, diferente del mastín napolitano, además añadió el Prof. Ballotta, un criador famosos de Schnauzer, que había visto varios en las zonas rurales de la Puglia.
En mayo de 1979 Stefano Gandolfi, apenas con dieciséis años, gracias a los escritos y fotografías hechas por Breber, es consciente de que esta antigua raza italiana ha sobrevivido a dos guerras mundiales. Descubrirlo y apasionarse a la idea de la recuperación genética de esta raza es su mayor propósito.
En su proyecto involucra a Giancarlo y Luciano Malavasi, criadores reconocidos de pastor alemán, transmitiéndoles toda la pasión y el entusiasmo ferviente que lo animaban, los tres se ponen en contacto con Breber, que no escatima en darles toda la información y todos su voluntad de acompañarlos a la Puglia, los lugares en los que había encontrado los primeros ejemplares y donde se había realizado la primera pareja, encaminandose a la recuperación de la raza. (El 14/11/75 de ALIOT, gris X MIRAK atigrada,nacieron 7 cachorros. Entre ellos la hembra atigrada de nombre BRINA X PICCIUT, atigrado, que dan a luz a 10 cachorros el 15/01/78)
En septiembre de 1979 Pablo Breber, Stefano Gandolfi y Luciano Malavasi se encuentran en la Puglia para localizar y elegir los primeros sujetos con quien seleccionar la raza e iniciar la recuperación.

Los primeros contactos

El primer descenso a la Puglia, partió de Mantova, la atención de los tres apasionados (Breber, Gandolfi y Malavasi) se centra en seis ejemplares, 2 machos y 4 hembras nacidos en las camadas de ‘75 y ‘78, todos de talla mediana a grande, de constitución mesomorfa y musculatura desarrollada.
Los ejemplares que se presentaban eran todos nobles, atléticos y fieros, muy satisfactorios en su estructura molosoide, pero absolutamente carente de exceso de pesantez, totalmente diferente del mastín napolitano. Estos ejemplares, eran muy similares en estructura y diferenciados en dos tipos, si se examina la cabeza. ALMA y COCAB, nacidos en el ‘78 de BRINA, tenían la cabeza “alaneggiante” y los dientes en tijera. La madre, sin embargo, tenía el hocico más corto y una mordida de tijera inversa.
TIPSI, otra de las hembras, siempre hijas de BRINA, es descrita por Gandolfi: "Tenía una cara larga poco más de un tercio de la longitud de la cabeza con un conjunto de dientes que se cerraba en tijera invertida. La cabeza, en su conjunto, era noble y proporcionada, una hembra corta y armoniosa, atenta, fiera y vivaz. Hembra clave en el programa de recuperación de la raza. "
A estas cuatro hembras se sumó el macho de nombre TAPPO, también hijo de BRINA. Ligeramente prognata, con una musculatura de mucho respeto, de color fulvo, que iba a ser regalado a unos amigos de Breber en Foggia. Completan la rosa de los seis sujetos en consideración sumando a PICCIUT el macho atigrado, padre de ALMA, COCAB, TIPSI y TAPPO. Propietario Armando Gentile, respeto al hijo dice que presentaba una cabeza aún más típica, con un hocico que, como el de la hija TIPSI, era poco más de un tercio de la cabeza.
Todos estos perros tenían en común los ejes cráneo-faciales que eran ligeramente convergentes.

La recuperación
 
La dificultad concreta en la recuperación de la raza surge en esta primera transferencia, eran muy numerosos, y la reticencia de los propietarios a quienes les ha sido confiados los ejemplares nacidos de la dos primeras camadas producidas por Breber eran totalmente faltos de cultura cinofila.
Gandolfi dice que "la heterogeneidad, inconsistencia numérica y las dificultades de hacer entender nuestro programa de recuperación fueron motivo de preocupación si no de verdadero desconcierto. En Septiembre ’80, de los 17 cachorros que nacen con los dos primeros camadas de Breber, sólo cinco eran localizados. Los otros, donados a los pastores, estaban esparcidos en el campo y que habían perdido la pista.
Sólo dos hembras, TIPSI y BRINA se encontraban bajo el control directo. Otros ejemplares localizados eran el macho DAUNO hermano de BRINA, y la anciana MIRAK.
En esencia, era sólo una piedra arrojada en el lago,: la verdadera recuperación de la raza aún no se había iniciado "
Consciente de la situación y las dificultades, Gandolfi y los hermanos Malavasi se dan cuenta, con el consejo de Casolino, que para iniciar un serio programa de recuperación faltaba encontrar "una sede, que garantizara una atención adecuada para el desarrollo futuro y, sobre todo, una pragmática filosofía de selección. " De todo esto se hacen cargo los hermanos Malavasi, quien se comprometen a conceder el uso de su criadero para albergar a los ejemplares más meritorios, dedicándose a "hacerse cargo de ellos, para supervisar los acoplamientos, ayudar a las hembras en los partos y hacer un seguimiento de las camadas. Todo a cambio de un futuro, esperando el resultado hipotético de una raza desconocida para la mayoría de la gente y de destino incierto "(Casolino).
Gracias a la disponibilidad de los hermanos Malavasi es finalmente posible iniciar el serio programa de recuperación que estaba en sus pensamientos y en el pensamiento de Gandolfi y Casolino. Estas personas, con determinación y perseverancia, sentaron las bases de lo que hoy es el Cane Corso Italiano, transfiriendo entre finales '79 y enero de 1980 los tres primeros ejemplares en Mantova: La hembra TIPSI y BRINA junto con DAUNO, un macho negro nacido de la primera camada de Breber, de MIRAK x ALIOT.
Los resultados de la primera selección.

A pesar de las dificultades, de estos tres ejemplares, trabajando en consanguinidad con el fin de fijar las características de tipo y estructura, nacieron los primeros ejemplos de Cane Corso de la era moderna.
Entre todos, surgió por la calidad de su tipo, estructura y la capacidad de transmisión de rasgos genéticos algunos ejemplares que son el origen de todos los ejemplares modernos:
Primeros sobre todos dos hermanos negros, hijos de DAUNO x TIPSI, nacido en el criadero de Malavasi y la Battaglia, hoy “Antico Cerberus”.
BASIR, cedido en propiedad a Casolino y considerado el punto de referencia zootecnica de la raza.
BULAN, propietario Gianantonio Sereni, demostró ser un excelente reproductor en el programa de recuperación de la raza.
Confiado por los hermanos Malavasi a Michele Angiolillo:
ALIOT, macho gris, y BABAK, hembra atigrada.

El renacimiento

"El 18 de octubre 1983 fue un día histórico para el Cane Corso. Por primera vez, un pequeño grupo de apasionados se reunieron con sus perros para el control de la situación. Los 12 ejemplares adultos se han examinado y medido con precisión por el Dr. Giovanni ventura, un veterinario, criador y juez miembro de la Enci.
Casi todos los sujetos tenían un ligero prognatismo, los ejes cráneo-facial eran ligeramente convergentes, el promedio de peso era de 47 kg para los macho y 38kg hembras. El manto era, en su mayoría, negro, atigrado, leonado y gris. Todos los perros tenían una apariencia atlética y sin exceso de peso, la cabeza cuadrada y masiva "(Gandolfi)

El mismo día, y se formalizó oficialmente, con sede en Mantova, la “Società Amatori Cane Corso”
Presidente Stefano Gandolfi.
Vicepresidentes: Pablo Breber y Luciano Malavasi
Secretario: Fernando Casolino
Tesorero: Giancarlo Malavasi.
Director: Gianantonio Sereni.
Fundadores: M. Angiolillo - N. Anselmi - D. Baldassarri - G. Bonatti - C. Bondavalli - B. Bonfanti - P. Breber - P. Buzzi - F. Casolino - G. Gallini - S. Gandolfi - G. Malavasi - L. Malavasi - G. Mauro - G. Monfardini - S. Nardi - G. Sereni - V. Suffritto - A. Tellini - G. Ventura.
En 1985 se le confió a Casolino la tarea de mantener el contacto con los jueces cinófilos y con la “Ente Nacionales della Cinofilia Italiana” con el fin de obtener el reconocimiento oficial de la raza.
Fue realizada por todos los apasionados una opera de esfuerzo activista y de convicción, con los futuros nuevos miembros de la asociación y con los jueces más populares dentro de la “Enci”
Basir, iniciador y reproductor indiscutible, “había sido presentado de forma confidencial a muchos jueces que lo habían considerado como modelo morfológico, de comportamiento y carácter"(Gandolfi)

El 16 de junio de 1985 se celebró la primera reunión formal entre los apasionados de la SACC y la cinofilia oficial, representada por los jueces miembros de la “Enci” Franco Bonetti, Antonio Morsiani, Mario Perricones y Claudio Bussadori. Fueron presentados 10 Cane Corsos y no obstante la escasez de perros, el interés de la “Enci” fue elevado, de modo que 03 de noviembre 1985, en Mantova, envió a un representación oficial al “Raduno di Razza” organizada por la SACC. En representación asistieron los jueces Barbati, Mentasti, Morsiani, Pinturas, Perricone, Vandoni y Ventura. Después de esta reunión de la “Enci” se comenzó a evaluar la posibilidad del reconocimiento oficial de la raza. Esto, sin duda, gracias al interés continuo por Antonio Morsiani y Mario Perricone, jueces expertos de renombre internacional como bien sabido es y criadores de molosoides.
En 1986 Casolino, Malavasi, Sereni Gandolfi van varias veces al sur, en busca de nuevos ejemplares para introducir dentro de la línea de sangre que han seleccionado. En un año y medio, gracias a la colaboración de los nuevos apasionados cinofilos que viven en zonas de Puglia, Umbria y Sicilia, se las arreglan para conseguir cerca de treinta nuevos ejemplares, pertenecientes a once diferentes lineas de sangre.
En este año y medio, gracias a estos nuevos miembros, nació la delegacion de la SACC en la Puglia y Sicilia, creando así una fructífera colaboración entre los apasionados residentes en las zonas de origen del Cane Corso con el centro de selección y renacimiento de la raza, que se encuentra en Mantova, en el criadero de los hermanos Malavasi. El primer artífice de esta colaboración, profundo apasionado por el Cane Corso, el enlace entre el sur y el centro de selección en Mantova, fue Vito Indivieri. amigo de Morsiani, residente en la Puglia, se prodigió constantemente por la catalogación e investigación de los más meritosos ejemplares, durante los viajes efectuados en la realización de su actividad de vendedor ambulante. En Sicilia, el mismo compromiso y pasión fueron hechas por Giovanni Tumminello, que ofrece información histórica y documentación fotográfica apropiada para hacer un censo en esta región, el cane corso aun presente y típico.
Gracias a esta unidad de espíritu finalmente se llevó a cabo esta labor de recuperación que se inició a finales de 1979 y hace posible al Dr. Morsiani empezar a hacer estas mediciones biométricas que conduciría rápidamente a la redacción del estandar oficial del Cane Corso Italiano
El Dr. Morsiani, dentro del Comité de Jueces de la “Enci”, en el Comité de la SACC, acompañante y asistente en los repetidos encuentros de Norte y Sur de Gandolfi, Malavasi, Indiveri y Tuminello, comenzó a realizar las mediciones cinotecnicas, escojiendo como prototipo de la raza a Basir, efectuando la selección de un total de cincuenta ejemplares de entre los 90 perros que habían sido sometidos a juicio.

El reconocimiento de la raza
 
Después de largos viajes, éxitos y decepciones, dudas y certezas, después de las mediciones cinotécnicas, de los estudios cinométricos y evaluaciones de carácter, después de más de siete años de trabajo duro y de pasión, llega por fin el primer reconocimiento oficial para el Cane Corso Italiano: en el mes de noviembre del 1987 el Consejo Directivo de la ENCI aprueba el estandar establecido por el Dr. Antonio Morsiani.
En 1988, durante la exposición canina de Milán, Florencia y Bari Los jueces Morsiani, Perricone y Vandoni efectuaron sobre otros 50 perros las valoraciones de juicio y los resultados en las mediciones a los cuales se sumó cerca de sesenta ejemplares registrados y censados por Vito Indivieri el sur de Italia, con fotos e información detallada sobre las diversas lineas de sangre.
Al cerrar el 1988 se concluía el mapa topográfico de los ejemplares ya conocidos y registrados. Un ultimo Raduno general se hará en Foggi en el mes de Octubre, con la presencia de Morsiani para todas las evaluaciones necesarias.
Este último examen, con éxito, finalmente convence a los expertos ENCI a dar los últimos pasos necesarios para el reconocimiento final y oficial de la raza.
Con motivo de la Exposición Europea en Verona del 25 de noviembre 1990 quince Cane Corso desfilaron en el ring de honor.
Es la primera presentación oficial a la cinofilia internacional, se crea en ese momento un Libro Abierto, dado al profesor Vittorio Dagradi, en el cual se inscriben todos los ejemplares adultos después de haber sido sometidos al resultado cinométrico y al tatuaje de reconocimiento, estos se considerarían conformes al estandar elaborado por Antonio Morsiani sobre el prototipo morfológico de Basir.
"En Seveso, a finales de septiembre de 1993, el Cane Corso consigue la prueba que consagra su título, con la presencia de los jueces de Bernini, Bonetti y Vandoni. Casi un centenar de Cane Corsos bajo el cielo de Lombardia!
El Consejo Directivo de ENCI, consulta los otros registros almacenados y escuchando el parecer favorable del Comité de Jueces, del Comité de razas Italianas y el Comité de cría, dio la bienvenida al reconocimiento el 20 de enero 1994: El Cane Corso se convirtió, por derecho propio, el raza italiana numero 14.

Texto extraído de la revista "Magazine Cane Corso", con expreso permiso de la AEMCC - Asociación Española del Moloso Cane Corso
www.magazinecanecorso.com
http://elcanecorso.es/

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