El aprendizaje en el perro

El científico ruso Ivan Pavlov fue el pionero en los estudios sobre aprendizaje y definió los dos tipos básicos de aprendizaje: el clásico (respondente o Pavloniano) y el operante (o instrumental).
Los perros van a manifestar los diferentes tipos de aprendizaje, aunque algunos son difíciles de evidenciar.

Está claro que el condicionamiento clásico puede conseguirse con facilidad en los perros. Éste puede darse en múltiples circunstancias. Por ejemplo, pueden abrir una puerta de un cajón y sacar los zapatos del dueño para llevárselos conforme huele que el desayuno está preparado. Muchos miedos y fobias pueden haber comenzado con un proceso de condicionamiento y haberse consolidado gradualmente a base de asociar un ENC con un estímulo neutral.

Los perros pueden ser entrenados mediante condicionamiento clásico para traer un objeto concreto ante una orden.
En paneles de elección, son capaces de elegir el objeto acertado entre tres con una probabilidad de acierto de 83-92%.
Condicionamiento operante. Un perro puede estar ladrando toda la noche porque se da cuenta que al hacerlo el dueño se despierta. Para acallar sus ladridos el dueño le gritaba y el perro lo interpretaba como un contacto social. Cada vez que ladra mantiene un intercambio verbal con el dueño y la intensidad de los ladridos incrementa. El dueño cansado se preocupa de que pueda molestar a los vecinos y lo entra en la casa, con lo que el perro cambia

su manera de relacionarse socialmente mediante contactos físicos por intercambios verbales.
La habituación supone el reconocimiento de que no sucede nada. Un pero de cacería aprende aceptar el sonido de los disparos a base de exponerse repetidamente a ellos.
La impronta se produce en muchas situaciones del periodo sensible. La madre se impronta de sus recién nacidos mediante el olfato y la apariencia. Este vínculo supone asegurar la supervivencia y tener aliemento y confort emocional.
La perspicacia o aprendizaje a partir de señales también está presente en los animales pero es difícil de comprobar. Es posible que se pueda producir en los perros. Por ejemplo, un beagle que fue testado en un laberinto T, corría por él y de repente se paró miró a izquierda y derecha, y luego otra vez a la izquierda, y por fín cogió el camino de la izquierda. Parecía que se estaba decidiendo sobre qué ruta escoger. Otro ejemplo de perspicacia se describe en el caso de un perro que para escapar de su parcela se subía a un montón de leña que estaba cerca de la valla. Cuando los dueños descubrieron cómo lo hacía retiraron la leña y la colocaron lejos del cercado. A los pocos días el perro había vuelto a escapar y vieron un pequeño montón de leña junto a la valla, pero pensaron que lo había puesto el niño. Un día, la familia vio al perro llevando un tronco hacia la valla.

Aprendizaje latente Es aquel en el cual lo aprendido no surge de inmediato, es decir que el refuerzo no es tan obvio.
Existen muchos trabajos que prueban que los perritos que no han sido manipulados antes de las 16 semanas de edad tienen diferencias con los que sí lo han sido. Las diferencias neurológicas se producen en las neuronas vestibulares, y en neurotransmisores del SNC tales como el GABA, glutamina, alanina y estresas. También las glándulas adrenales de los manipulados son mayores, tiene mejor coordinación cinética, son más exploratorios, más sociables con las personas y solucionan mejor los problemas, su posición social con otros perros es más elevada, son menos emocionales ante situaciones nuevas y hay una maduración cerebral más rápida.

Aprendizaje observacional Un perro que ce a otro solucionar un problema puede llegar a copiarlo y resolverlo con éxito más rápidamente que si lo hubiera tenido que aprender por sí mismo mediante ensayo y error. El refuerzo en estas situaciones suele ser la comida y el limitante está en que tiene que darse el tiempo suficiente para que se desarrollen las capacidades visuales y motoras.

Refuerzos positivos. En cachorritos los refuerzos primarios son los más apropiados, tales como comida, agua o refugio. Conforme son mayores, los refuerzos secundarios asociados por condicionamiento clásico son más importantes.
Aún se está debatiendo sobre si la interacción social supone para los perritos un refuerzo secundario o primario. Es posible que existan diferencias individuales para ello.

En algunos perros que llevan mucho tempo sin estar con alguien, la reacción ante una persona puede ser muy grande, estos perros serían los que más responderían ante una disciplina de entrenamiento que suponga la pérdida de compañía. Colocándolos inmediatamente en un habitación cerrada sin comida, agua o compañía durante 3-5 minutos, se les podría ayudar a hacer desaparecer comportamientos relacionados con lo social tales con agresión o sobreprotección hacia el propietario.
Refuerzo negativo Supóngase un perro temeroso que se mete debajo de la cama y el propietario empieza a gatear debajo para sacarlo hacia fuera. El perro gruñe por el miedo y el dueño se sorprende y se marcha. En este caso la retirada del humano supone un refuerzo negativo para el comportamiento del gruñido, porque su resultado es la reducción del temor del perro.

Castigo. Para el perro, cuando se pretende establecer un código de obediencia, basarse en el plano afectivo es más efectivo que un castigo positivo.
Un tono de voz puede ser más significativo para el perro que un golpe demasiado severo con un periódico enrollado que da como resultado la agresión por temor.

Por otra parte, ninguna forma de castigo, incluyendo los collares eléctricos, pueden con perros muy tozudos. En esta clase de perros, sólo el refuerzo positivo puede hacer que prendan.
No existe un protocolo de refuerzo o castigo que sirva para trabajar con todos los tipos de perros. Las técnicas deben de ser individualizadas. Se ha visto que los cachorros de 9 días ya pueden aprender a evitar estímulos adversos tale es como el aire frío. No es apropiado iniciar un castigo a baja intensidad para ir aumentándolo sino se responde de la manera apropiado: los animales son capaces de ajustarse a esa tendencia y se necesitarían castigos de intensidad muy alta para producir una baja respuesta.
Un castigo demasiado severo puede causar miedo, agresión o sumisión e vez de la respuesta que buscamos.

Si se castiga con demasiada frecuencia también puede darse una habituación. Los comportamientos innatos, fundamentales para la supervivencia, para los que el animal está muy motivados es muy poco probable que sean eliminados mediante castigo.
Conforme se alarga el tiempo entre el comportamiento y el refuerzo, aumenta la tendencia a perder la asociación entre dos eventos. De hecho, el perro podría iniciar un segundo comportamiento durante ese tiempo y asociarlo con el refuerzo o castigo del primero. El intervalo ideal está en 0,5 segundos.

Un perro que aprende a ladrar para atraer la atención, dejará de hacerlo gradualmente sino se le presta atención. Se produce una verdadera extinción. Pero las conductas adquiridas de un modo traumático se resisten más a extinguirse.
Inteligencia y aprendizaje en el perro.

Las razas de perro se han seleccionado para inteligencia y obediencia.
Aristóteles consideró al perro, al elefante y a algunos otros mamíferos en un nivel metal similar al de un niño. Sin embrago, Descartes consideró que las especies no humanas no tenían inteligencia. Otros autores, los clasifican inferiores a los primates pero superiores a los ungulados*.

En los humanos, existen muchas clases de inteligencia (corporal o cinética, interpersonal, intrapersonal, lingüística, lógica matemática, musical, espacial). En el pero existen tres tipos: adaptativa, de trabajo u obediencia e instintiva.
La inteligencia adaptativa es la que se ve implicada en el aprendizaje para la resolución de problemas. En estos casos, la capacidad de aprendizaje se define como el número de experiencias necesarias para crear una memoria permanente.
La resolución de problemas es la capacidad para sobre ponerse a obstáculos empleando el conocimiento previo para crear soluciones a situaciones nuevas,
El segundo tipo de inteligencia propuesta para los perros es la inteligencia de trabajo u obediencia cuya definición es obvia.

La tercera es la inteligencia instintiva, consiste en aquellas capacidades determinadas genéticamente y predisposiciones conducturales que se conocen como instintos.
En los perros, la gran variedad de razas, la gran diversidad genética dentro de ellas hace que sea muy difícil medir la inteligencia. Las capacidades que hacen que un perro tenga gran habilidad para aprender algo puede ser el limitante para la a adaptabilidad a otras situaciones.

Por ello, las comparaciones son difíciles. Si una respuesta tiene que efectuarse mediante un rápido giro del tercio posterior o mediante un salto hacia atrás, lo caballos lo conseguirán con una puntuación alta, pero los loros, los perros y las serpientes en este caso no serían consideradas como inteligentes.

Cuando la respuesta es pulsar ante una señal sonora también sería elevada la puntuación de los caballos, pero los perros y los loros se podrían al mismo nivel.

* Ungulados = Los ungulados son un antiguo clado de mamíferos placentarios que se apoyan y caminan con el extremo de los dedos, o desciende de un animal que lo hacía. Típicamente están revestidos de una pezuña como en la cabra.


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